Publicidad:
La Coctelera

Algo bueno tenía que tener...

Madrid será una de las ciudades de la península que mas haya visitado a lo largo de mi vida, exceptuando la mia, claro está. Sin embargo, no puedo decir que la conozca ni mucho menos.

He estado "miles" de veces de excursión con el colegio (¡qué tiempos!), acudiendo a museos y al parque de atracciones principalmente; con el instituto asistí a un par de programas de televisión; y ya con la universidad la cosá llegó a mayores y fuimos a ferias relativas a la carrera que en ese momento estudiaba.

Por supuesto, también he acudido por mis propios medios, ya sea por cuestiones de placer como visitar a mi mejor amigo, o no tan placenteros como puede ser opositar para dicha comunidad.

No tengo por qué ocultarlo, siempre he envidiado Madrid por su gran oferta cultural. Ya saben, esa inmensa gama de opciones a las que acudir cada noche, sean cuales sean tus gustos o intenciones. Y eso, creanme, cuando se vive en una ciudad pequeña, se valora mucho.

Sin embargo, a ese aspecto positivo se le va restando importancia (y de paso va creciendo mi cabreo) cuando...
...salgo a las calles de la capital y la gente se me lleva (literante) por delante con su ritmo de vida. ¿Pero es que ni los abuelso con bastón van despacio en esta ciudad?. Que prisas...

...utilizo el metro y para subir a un vagón tengo que "pelearme" con veinte personas que quieren ocupar ese mínimo sitio hueco que aún queda, y que tras bajar (si he conseguido subir) tengo la sensación de que no necesito acudir a una reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, pues acabo de estar en una.

...me topo con un trabajador que está hasta los mismísimos del mundo (ya sea un guarda de seguridad en un estadio de fútbol, una señora de la limpieza en el aeropuerto, o lo que sea...) y que trata de cebarse con la chica que tiene cara de dieciseis años y que aparentemente (y tanto que aparentemente) no va a decir anda ante sus borderías.

Vale, vale. Reconozco que este último ejemplo se puede dar (y de hecho se dará) en todas las ciudades del mundo, pero... ¿por qué será que siempre que estoy en Madrid me topo con uno?. Es como para plantearselo... ¿probabilidad o mal fario?.

En definitiva, que al final siempre me digo (y esta vez no iba a ser menos) "no se cómo he ido a parar aquí", pero luego ocurre algo, con lo que yo misma me contesto. "Algo bueno tenía que tener", y... así es, tú.

Uxue

Vergüenza ajena...

Hay días en los que me gustaría ser una cosa, o una planta, o yo que se... cualquier cosa menos persona, porque sí, la vergüenza ajena a veces me desborda. Qué gente hay suelta por el mundo...

Me calmo (o lo intento) y les explico...

El otro día recurrí por primera vez (y última) a un foro bastante concurrido de internet con el único objetivo de encontrar “algo” que por mis propios medios no he podido conseguir.

Habrá quien pueda decirme que lo podría haber puesto aquí, en mi blog, pero aparte de romper con la esencia del sitio en si, no nos engañemos (sobretodo yo), no es un lugar suficientemente visitado como para asegurarme localizar lo que busco.

A lo que iba... tras publicar mi mensaje en dicho foro (que por supuesto no voy a nombrar) y de haberlo hecho en mi humilde opinión de una manera correcta (¿por qué iba a ser de otra manera?) fui contestada por un ser (no sabría decir si hombre o mujer) por un total de ocho veces.

Yo, sinceramente, me hubiera conformado con un simple mensaje que dijera lo que tenía que decir, o lo que es lo mismo, donde puedo encontrar lo que busco. En cambio, en esas respuestas se trató de humillarme, hacerme sentir fuera de lugar, acusarme de cosas que no venían al caso, incluso se me insultó, y... ¿por qué?, pues porque bajo “sus” ojos, ese no era lugar donde escribir mensajes como el que yo había escrito.

¿Qué contenía mi mensaje para obtener esa respuesta? Les aseguro que bajo mi punto de vista (subjetivo, lo reconozco, pero mío al fin) nada que hiciera que las bestias se enfurecieran de tal forma. Lo cual me lleva a pensar...

a) ¿Hará todo ese esfuerzo que realizó conmigo con todos los mensajes de publicidad que yo pude ver en dicho foro? (Y reitero... el mío no tenía nada que ver con eso). Pues anda que no tiene trabajo ni nada...
b) O... ¿me habré topado con el justiciero de los foros?.

En fin, supongo que lo mejor que puedo hacer es tomármelo con humor, no volver a recurrir a un foro en mi vida, dejar que cualquier bobada me haga quitar de la cabeza esto y claro, olvidarme de lo que buscaba.

Uxue

365 días...

Quien me iba a decir, que un año después de publicar mi primer post, y contra todo pronóstico, yo seguiría divagando por aquí.

(Nota mental: ¿Realmente hay algún lugar donde no divague?. Umn... no, no creo)

Sí, sí... como bien decía Sansar en uno de sus primeros post, las estadísticas iban en contra de uno de cada cuatro blogs. Es decir, que uno de cada cuatro blogs quedaba abandonado nada más comenzar. Eso sí que son ánimos. En cambio, ya ven, yo continuo.

Por culpa del tiempo (y de mi mala memoria para según qué cosas) olvidé el “por qué” de empezar a escribir aquí, y no digamos ya cómo conocí La Coctelera. Sin embargo, una vez más, ojeando papeles descubrí una carta (antes era muy dada a lo de escribirme con la gente que tengo lejos) que nunca llegué a enviar (como otras tantas) dirigida a un amigo y en la que le decía algo así como que me había entrado “el gustillo” por retomar la escritura después de tantos años.

También es verdad que ese gusto por volver a escribir podía haber quedado en papel, pero no se... me pareció curioso el modo, la forma, el lugar, la posibilidad de “mostrar” mi vida en forma de relatos a extraños, que estos pudieran opinar (bien y/o mal), conocer diferentes puntos de vista, así como historias ajenas a mi...

Recuerdo como al principio de toda esta “andanza”,en el mismo post de Sansar que antes enlacé, comentaba con él y con Joe (el desaparecido), que no conocía cuanto tiempo duraría yo por aquí, y que no sabía si iba a llegar a los diez post, no se si por la falta de comentarios (que no me cuesta reconocer su importancia) o por la falta de inspiración para escribir. Pero ya ven... ha pasado un año y son 54 post.

54 momentos de divagación (algunos de paranoia, no lo niego); 54 espacios donde expresarme y de dar rienda suelta a mis ideas y sentimientos (cosa MUY difícil para mi) ; 54 lugares donde seguir soñando; 54 ocasiones donde darme a conocer desde el anonimato; 54 posibilidades distintas de contradecirme; etc etc etc.

En definitiva, que “Uxuedivagando” cumple un añito, cosa de lo que les aseguro estoy muy orgullosa, principalmente por todo aquello que les acabo de comentar (y mucho más) que el blog me ha ido trayendo de la mano, que no es poco.

En fin, que gracias a cada uno de ustedes por sus comentarios; por sus visitas; sus lecturas; su compañía... No duden que se agradece, y claro... ¡qué siga todo así!.
Uxue

Esfuerzos sin resultado...

Me rindo Señores/as. Han pasado días; se han acumulado hojas con comienzos de historias que no tienen fin; las aspas que han cruzado los folios escritos, en señal de invalidez o descarte no han sido pocos; mi papelera no da más de si... así pues, me rindo.

Nadie puede decirme que no he puesto interés en el asunto, pero no puedo, me siento incapaz de escribir un relato para mi abuelo (a la par que para mi) en forma de la despedida que no pudo darse entre nosotros.

Saben, mi abuelo quedó inconsciente y de manera definitiva un lunes, y yo le había ido a visitar dos días antes, el sábado, cuando fui a verlo al hospital donde ya llevaba varios días ingresado. ¿Por qué no fui antes?, los motivos son muchos, pero ninguno como el profundo malestar que siento dentro de un hospital.
Pero a lo que iba... ¿saben lo que vi el sábado en aquella minúscula habitación? A mi abuelo (evidentemente), que cuando despertó y me vio frente a él, me regaló una sonrisa que hacía años no me dejaba ver. ¡Qué sonrisa!.
Tres días después él murió, cosa para la que estábamos todos en “preaviso” (si es que eso es posible). En cambio, para lo que nadie me había preparado era para ver sufrir a mi madre de tal manera. Suena mal, y lo sé, pero lo pasé mucho peor por amatxu que por la muerte de mi abuelo.

De hecho, aparte del profundo respeto, admiración y cariño que le profeso a mi madre, todo se hace mas entendible (y no trato de justificarme, sino de poner un contexto) si digo que a nivel legal mi abuelo falleció hace dos semanas, pero a efectos reales, él ya había muerto hace varios años. Veamos, pongan a un hombre que se ha pasado toda su vida trabajando, sin un minuto de descanso y que se ha desvivido por todos los suyos, postrado en una cama, sin apenas posibilidad de movimiento. Obtendrán como resultado único, un hombre sin brillo en los ojos, lo que se traslada a la ausencia de ganas por vivir.

En fin... no quiero alargar más esto, que ya de por si se ha convertido en un post tremendamente frustrante por no obtener buenos resultados, pero que sin embargo necesitaba escribir. Tan solo quiero asumir y sobrellevar, que no olvidar, y por supuesto... volver a ver la sonrisa de mi madre.

Uxue

Sin mucho que decir...

Hace unos días me veía escribiendo una historia sobre dos personas y lo que la vida les había deparado. Me parecía de lo mas curioso, quizá por los lazos que me unian a esas personas.

Hoy, por cosas que pasan en la vida, me ha fallado uno de los protagonistas, y sin él, créanme que la historia no tiene sentido.

Mi abuelo ha muerto esta mañana. Sabía yo que septiembre no era un buen mes...

Uxue

Septiembre...

Según la wikipedia, Septiembre es ...

el noveno mes del año en el Calendario Gregoriano y tiene 30 días. Su nombre, que viene de la misma raíz latina de "séptimo", se debe a que era el séptimo mes en el calendario romano. El nombre setiembre, aunque menos frecuente, es igualmente aceptable.

Bajo mi punto de vista (algo más mundano), se trata del mes del retorno a la rutina, y miren que me suena mal esa palabra...

En septiembre he de decir definitivamente adiós a mis vacaciones, para dar paso, sin permiso, al trabajo... que lo quiera o no, es lo que me permite tener el siguiente año mis adorados días de sol y playa fuera de mi ciudad.

Sin embargo, aunque se acaba el tiempo de disfrutar del sol a orillas de un mar u océano... se trata del mes en el que más calor hace (al menos en mi tierra). No me digan que no es totalmente irritante que el día que se vuelve a trabajr haga más calor que en el que pisaste la playa por primera vez. Y por si alguien lo está pensando...no, no tengo opción de coger vacaciones en septiembre.

No obstante, el veintitrés, día del equinoccio, da comienzo el otoño en el hemisferio norte, y... ¿qué significa eso?, pues que el frío se me está echando encima, y eso Señores/as, eso sí que no lo aguanto. Pero tranquilos, que ya me lo digo yo todo... “¿cuándo dejaré de quejarme y me mudaré al sur?”. Denme tiempo...

Pero me falta por comentar una gran característica de este mes, y se trata del aburrimiento. Pero no decaigan los ánimos, esto sólo pasa si eres estudiante o tus amigos lo son. Me explico...
- En el caso de ser uno mismo estudiante, y tener algún que otro examen, lo suyo sería invertir el mayor numero de horas posibles en estudiar...y adiós a tu vida social.
- Si tu no eres estudiante, pero tus amigos sí y tienen exámenes, tu vida social se ve igualmente mermada.

Ahora bien... ¿qué ocurre si eres estudiante (entre otras cosas), tienes exámenes y tus amigos también lo son?. Exacto, que me aburro mucho, mucho.

Esperemos que al menos las horas frente a los apuntes den sus frutos...

Uxue

Maniática, ¿Yo?...

Recuerdo como hace unos meses circulaba por La coctelera (y en realidad por cualquier lugar en el que hubiera blogs) un meme titulado “Mis cinco extraños hábitos”.

Como todo el mundo, fui “invitada” a realizarlo, de hecho cuatro o cinco veces, pero no soy muy amiga de memes (aunque haya datos que demuestren lo contrario) y en ese momento decidí no publicarlo. Y sí, digo bien publicar, porque de hecho sí lo escribí, pero quedó como un borrador más (a saber cuantos van ya...)
¿Por qué no llegó a ver la luz? Pues porque a mi, con cinco hábitos o manías no me da ni para empezar. Yo, que desde que me levanto hasta que me acuesto (literalmente) me paso el día realizando “cosas” que en apariencia no tienen lógica o razón. Cosas como...

- Toda revista o periódico que caiga en mis manos empieza a ser leído por la parte de atrás, y no necesariamente porque lo que quiera ver y/o leer esté por esa zona.

- No he vuelto a usar el bolso que llevaba el día que perdí mi cartera, con sus tarjetas, su dinero, su carné universitario, su tarjeta de fichar en el trabajo...

- Sea la época del año que sea, duermo con camiseta de manga corta. Soy incapaz de dormir con los brazos cubiertos incluso a menos diez grados de temperatura.

- Siempre utilizo el mismo bolígrafo para hacer todos los exámenes, de hecho, es el mismo que utilizo para coger apuntes durante el año. ¿Será que recoge y guarda conocimientos que luego aplica en los exámenes?.

- Cuando escribo en el ordenador y hago una pausa para mirar la pantalla y releer lo escrito, me cambio los anillos de un dedo para otro de manera incesante. ¿Por qué? Eso me gustaría saber a mi...

- Llevo una pelota de golf en el bolso. (No pidan explicaciones, esto no lo entiendo ni yo).

- Siempre que veo una escalera, y puedo, paso por debajo de ella. (Quizá esto sea más por fruto de mi afán por llevar la contraria, que por manía alguna).

...

Y podría seguir, pero creo que ya se hacen una idea de lo que les quiero decir. Vamos, que yo de maniática tengo poco, ¿verdad?.

Uxue

Nueve palabras, un relato...

Mirando en una de las pilas de apuntes que se amontonan en mi escritorio, me encontré con una hoja en sucio en la que escrito a mano había una lista de nueve palabras y a continuación, una breve historia.

Una vez leído, me di cuenta que se trataba de un relato que escribí hace ya muchos meses y que es el resultado de una promesa que le hice a alguien. Esta es... escribir una historia (medianamente coherente) a partir de nueve palabras escogidas al azar. Y ahora que pienso... nunca fue leído por la persona interesada, menos lo va ha hacer ahora, claro.

Con esto, aparte de ponerles en situación, quiero decir que no sufran por mi estado emocional. No se trata de nada actual, ni nada que esté sintiendo hoy por hoy, así pues... disfrútenlo (o no) sin medida.


Tengo que empezar una especie de VIAJE, algo semejante a un reto. Nadie me obliga a ello, pero tengo la impresión de que será un buen método para conseguir asimilar.

Asimilar las tardes pasadas a tu lado, las noches en vela hablando contigo, el suave susurro de tu voz, el roce de tu MANO sobre mi espalda...

Hago caso de mi instinto y pongo rumbo hacia algún lugar, y en principio estoy sola, pero sólo tengo que alzar la mirada, observar el CIELO y ver que la LUNA me acompaña. Aiss... ella siempre a mi lado.

Para no variar, durante el camino sueño despierta, y mi cabeza recupera historias, de las que por supuesto soy la protagonista y de las que no sabría decir si fueron reales algún día o simplemente son fruto de mi imaginación.

Así pues, recuerdo aquella vez en la que tumbados en un CÉSPED junto al MAR, nos dimos el ABRAZO más intenso que nadie antes me había brindado... Sin parar de caminar hacia mi destino, cierro los OJOS con esa imagen en mi mente y una SONRISA inunda mi cara. Adivina por qué...

Uxue